Cada año se celebra el día de muchas cosas, el día del pisco, el día del cine, el día del niño, el día del agua, el día de la madre, el día del medio ambiente, el día del padre. Cada vez que escucho sobre estas celebraciones me pregunto, ¿En realidad estamos haciendo algo para festejar estas fechas? o simplemente son un día más en el calendario para poder hacer buenos negocios.
Entre saludos, sonrisas y regalos podemos ir pasándola bien en compañía de los que queremos. Es así que me pregunté cual es el orígen del Día del Padre y así me puse a escarbar un poco. En mi búsqueda fui encontrando datos que se remontan a inicios del siglo pasado. Dícese que Sonora Smart Dodd decidió realizar una misa en honor a su padre quien habiendo quedado viudo al nacer su quinto hijo, fue el que se dedicó a tiempo completo a ser madre y padre por sus hijos.
Es a partir de aquí que la idea de la celebración del día del padre se va extendiendo y se comienza a celebrar a los largo y ancho de los Estados Unidos. Oficiando una misa en honor de muchos padres que solos criaban a sus hijos haciendo el papel de padres y madres.
Hasta aquí la historia me pareció buena, pero me puse a pensar un poco más y me di cuenta, que ahora ya no se celebra el día del padre con una misa en su honor, ahora hay una campaña publicitaria feroz e indiscriminada, invitándonos a que compremos muchas cosas, la mayor parte de la veces cosas inútiles, para agasajar a los PADRES en su día.
Hace un par de días, Adrian entró corriendo a su cuarto y luego salió con una latita de leche forrada en papeles de colores en la que había pegado figuritas, hechas en papeles de colores, que representan lindas experiencias que vivimos juntos, él y yo. Para que se aprecie decidí subir un pequeño video de su regalo.
Esto me hizo pensar, en donde ha quedado el espíritu verdadero del Día del Padre, en que parte de toda esta parafernalia de avisos, fotos, publicidad y demás está el homenaje a nuestros padres. En donde está esa parte nuestra que viene representada en lo que les ofrecemos a nuestros padres en su día y en los otros días.
En esa latita, vi representadas muchas experiencias que viví y vivo con él, Sus clases de karate 2 veces por semana, nuestros momentos pescando en el muelle de Huanchaco, nuestros juegos en el Facebook, esto es realmente lo que vale en un regalo, cada cosa que vivimos y compartimos.
Es momento de detenernos y pensar en que es lo que estamos haciendo ahora para que nuestros hijos más tarde nos regalen una lata de leche que represente lo que sienten y lo que representamos para ellos.