... pensando despacio en todo lo ocurrido y
cómo fue tomando cuenta de mi vida, fui percatándome que el control de este
enamoramiento, se me escapó de las manos, en el momento que decidí comenzar a
tener muchos compromisos mensuales con ella, más allá de lo que podía
efectivamente pagar.
En realidad, esto es justamente lo que hace que
los bancos se mantengan vivos y con grandes ganancias. Y los amantes de las
tarjetas de crédito cada vez con más problemas para poder pagar las cuentas
cada fin de mes.
Trataré de explicar cuál fue mi comportamiento
con ella, a decir verdad, mi relación con ella era cada vez más y más
importante para mí. Al comienzo y aunque me duela decirlo, comencé a llevarla a
pasear por todos los lugares a donde iba, sólo para mostrarla a los amigos y a
las demás personas, pues con esto pretendía que aquellos que me veían tuvieran
un buen concepto de mí, y además supieran que era una persona “digna de
crédito”, aunque a fin de mes la soga de las deudas se apretaba cada vez
más alrededor de mi cuello.
Las cosas fueron funcionando así durante
algunos meses y siempre iba pagando un poquito de la deuda (el monto mínimo) y
me quedaba con el principal como deuda pendiente en la cuenta de la tarjeta.
Recuerdo muy bien cómo fue que comencé a caer en este abrazo del que me costó
mucho el poder liberarme.
La primera compra que hice con esta tarjeta fue
un pequeño regalo para quien el la época era mi enamorada, nada importante y en
realidad era barato, pero las cosas no quedaron allí pues también compré un
regalito para mí.
Por supuesto a fin de mes llegó mi estado de
cuenta y en él se podía ver mi nombre y dirección así como el monto de mi deuda
hasta la fecha. Pero había un pequeño detalle que no pudo pasar desapercibido.
Este detalle me llamó realmente mucho la atención y opté por tomarlo en cuenta
y
hacerle caso, pues me permitía pagar mucho
menos que lo que en realidad estaba debiendo, se llamaba monto mínimo.
¿Y cómo fue posible esa magia? Muy sencillo, el banco
me había hecho el favor y se había tomado la molestia de dividir
mi cuenta entre 36 y sólo me estaba cobrando la parte correspondiente a
un treinta y seisavo del total. ¡Qué maravilla! El banco estaba extendiendo mi
plazo para pagarle.
Por supuesto pagué la cantidad que decía monto
mínimo porque era más fácil y más barato, lo demás podía pagarlo
después. Para el mes siguiente seguí utilizándola, me compré una camisa, una
bonita corbata, un terno realmente bueno, pues aproveché estaba en oferta y lo
podía pagar al crédito sin intereses. Por supuesto, no desperdicié la
oportunidad y me fui a divertir en una peña en Barranco, aquí también consumí y
lo pagué todo con American Express.
A fines de mes llegó nuevamente mi cuenta y
otra vez el banco se había preocupado para hacerme la vida más fácil,
nuevamente dividió mi deuda en 36 partes y colocó bajo el concepto de “monto
mínimo” una pequeña cantidad que debía de pagar. Los señores del banco
siempre son tan amables, preocupándose por sus clientes.
Los meses transcurrieron y yo seguía
utilizándola, hasta que llegué a utilizar la línea de crédito por completo. Fue
entonces que no puede seguir comprando nada más y sólo podía pagar los montos
mínimos.
Al darse cuenta de esto, y cómo siempre
pensando en los clientes, los señores del banco amablemente me ofrecieron
comprarme la deuda de mi Amante AMEX con otra Amiga llamada VISA,
pero eso no era todo, por si fuera poco me ofrecían darme una línea 40%
superior a la línea que ya tenía. Por supuesto, acepté encantado. Eso dejaría
mi adorada American Express completamente limpia y además tendría mayor línea
de crédito...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Déjanos tus comentarios.